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25  de Abril del 2017

Un trabajo en piedra

Por: Laura Ruiz Pérez

Puebla, Pué.- A 46 kilómetros de la capital poblana se encuentra el municipio de Tecali de Herrera, donde la artesanía a través del ónix y mármol  deleitan a los turistas  con tan maravillosas piezas y esculturas que llevan un gran proceso de elaboración.

En la comunidad todos los talleres comienzan a trabajar a partir de las diez de la mañana, como es el caso del señor Marcelino, que comienza su labor de escultor junto a su hijo y yerno. En su taller que se encuentra en el interior de su hogar y que en la parte trasera de la misma es donde se encuentra rodeado de las herramientas de trabajo y enormes piedras de diferentes proporciones, algunas de mármol y otras de ónix, las cuales son traídas de las canteras de esta comunidad.

El trabajo comienza a realizarse poco a poco, pues Don Marcelino nos comenta que existen diferentes tipos de trabajo como lo son: marquetería, esculturas, piezas completas o laminadoras, y en este caso se hará un trabajo de marquetería el cual consiste en la elaboración de lámparas en ónix; cada artesano en el taller tiene su función establecida, la cual da inicio con la selección de la pedacería donde se eligen pequeños trozos de ónix que generen una figura cuadrada de 5x5 cm, para que después de haber sido marcadas las piezas, la cortadora comience a realizar su trabajo.

Por otra parte el hijo de Don Marcelino comienza a pegar las piezas con resina y de esta forma la lámpara comienza a tomar su forma y figura, posterior a ello y después de haber secado, Hugo el yerno de Don Marcelino toma el esmeril grueso para quitar filos o resto de pegamento. Al terminar este proceso la pieza se introduce en un recipiente lleno de agua y ácido el cual ayuda a dar brillo a la pieza.

Dando las dos de la tarde el trabajo se detiene, pues ha llegado la hora de la comida, y a pesar de que el polvo ya los ha cubierto ligeramente, cada uno se limpia para poder entrar a su casa; para la familia la hora de la comida aún es un momento de convivencia familiar ya que hijos, esposa, yerno y nuera se sientan para poder disfrutar los sagrados alimentos.

Al terminar se reanuda el trabajo para dar acabados a la pieza mediante un esmeril más fino y con franela se comienza a dar brillo a la obra de arte y así finalmente se comience a hacer la instalación de luz para las lámparas.

El proceso es repetido en cada lámpara y a pesar de ser un trabajo laborioso  que consiste de mucha paciencia, los acabados son maravillosos de tal manera que puedan ser sacados al mercado en el mismo municipio, y en tiendas más grandes donde también ya se dedican a exportar a otros lugares,

De camino al centro histórico el paseo es acompañado por esculturas y diversas tiendas donde se encuentran, recuerdos y piezas como: mesas, comedores, barras entre muchos objetos más… que sin duda siempre resultan atractivos para los turistas.

La labor del taller de Don Marcelino termina a las siete de la tarde para finalmente descansar y convivir con la familia, así como de realizar nuevos diseños para poder trabajar y sacar a la venta.

Tecali sorprende no solo por su arquitectura con el ex convento, ya que es uno de los lugares donde la principal fuente de ingreso es la artesanía, en piedra de ónix o mármol como se mencionó al inicio y que dan como resultado acabados y piezas que hacen de este lugar algo mágico.

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